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AMAR PPP son las siglas de Asociación Malagueña de Adopción y Rescate de Perros Potencialmente Peligrosos.


Un grupo de personas se reúne y da forma a la idea en el año 2014. Hoy, 6 años después y tras una reorganización de la Junta Directiva, podemos decir que somos 9 miembros activos que, a pesar de trabajar, estudiar, tener animales propios y asuntos personales, dedicamos nuestro tiempo libre y de manera voluntaria al rescate y la gestión de adopciones de perros, en concreto de los PPP. 


En estos duros 6 años, han sido entregados en adopción más de 400 perros a nivel nacional, a familias responsables, en posesión de su correspondiente licencia y tras pasar un exhaustivo proceso de adopción. Estos perros han sido castrados y entregados en un estado sanitario óptimo, revisados por nuestros veterinarios de confianza. Todos estos perros, han sido recatados de perreras en riesgo de sacrificio, maltratados, abandonados en las calles o de propietarios irresponsables que decían no poder seguir haciéndose cargo o simplemente, habían decidido criar sin tener un futuro claro y seguro para esos cachorros.


Como podrás imaginar, todo tiene un precio. Buscamos las mejores tarifas veterinarias para así, abaratar los costes y permitir rescatar un mayor número de animales, así como promover las adopciones económicas que faciliten la salida de nuestros perros. Cada animal sano se desparasita, tanto interna como externamente, se vacuna, se le coloca el microchip identificativo y se inscribe en el registro junto con su pasaporte, además de esterilizarse. En el caso de un animal enfermo, a estos gastos, hay que añadir todo un pack de pruebas, operaciones y tratamientos hasta que se recupere completamente, esto es algo que cumplimos a rajatabla, la salud de nuestros perros no tiene precio y siempre se intentará recaudar lo necesario para poder ayudarle.

Normalmente, afrontamos unas deudas veterinarias mensuales que ascienden a más de 1.500€ en el mejor de los casos, por eso, tu ayuda es importante.


No contamos con un refugio físico, únicamente trabajamos con casas de acogida distribuidas a lo largo y ancho de Málaga. Mientras dure este periodo los animales tienen todos los gastos cubiertos por parte de la asociación, tanto veterinarios como de alimentación. Sus acogedores únicamente tienen que cuidarlos y mimarlos mientras nosotros gestionamos sus adopciones. 

 

Quizá en un futuro planteemos la opción de crear un refugio, pero de momento esta idea queda alejada pues el gasto económico que ello implica es inasumible actualmente. Además, pensamos que una casa de acogida siempre atenderá mejor y de manera personalizada al animal en cuestión. No es lo mismo dormir en una jaula del refugio que en una cama en el salón…

 

En cuanto al adiestramiento y correcciones de conducta, muchos animales rescatados provienen de jaulas donde han vivido toda su vida, o vienen de vivir atados 24h, maltratados, abandonados... Y, por tanto, con miedos, inseguridades o problemas de sociabilización. Para ello, contamos con la ayuda del educador de la asociación, el cual al igual que los veterinarios, rebajan gran cantidad sus precios para favorecernos.

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Esta unión surge de la necesidad de ayuda que presentan este tipo de razas, de la inquietud y la impotencia que despertaba una sociedad racista e ignorante, que sin conocer, discrimina una serie de rasgos físicos, independientemente del carácter personal que el individuo presente, a lo que se suma, una ley específica que lejos de ayudar, estigmatiza y aumenta la inquietud social al someterles a utilizar bozal de manera indiscriminada.

Este tipo de razas son de las más sacrificadas en perrera por su condena a nivel social junto con perros que son explotados para la caza. Por otro lado, pocas asociaciones se hacen cargo de ellos ya que conlleva una serie de requisitos para salir adoptados que les dificulta su salida, haciéndose cargo así en su mayoría de perros mestizos.

Desde el año 1816 hasta el 1860 los PPP han sido usados para peleas de perros en Inglaterra y EEUU. Tras esta época se fue eliminando esta practica.

En 1936 en EEUU la raza Pitbull era la mas querida para familias con niños, denominándolos así como “perros niñera” debido a su temperamento cariñoso y tolerante con los niños.

El problema con dicha raza comenzó cuando se puso de moda como animal de compañía. Comenzó la cría ilegal masiva de personas sin conocimiento, por lo que empezó a llevarse a cabo una cría selectiva de perros que mostraban cierta agresividad hacia personas.

¿Cuándo y cómo comenzó la ley PPP?
A finales de la década de los años 90. Como por arte de magia, empezaron a surgir casi semanalmente, noticias relacionadas con ataques de perros a personas. En muchos de ellos, las víctimas eran niños y ancianos. Y, lamentablemente, algunos de ellos tuvieron consecuencias fatales para las víctimas de esos ataques.

Debido a todo lo ocurrido la prensa comenzó a levantar una alarma social en la que cualquier ataque de un perro a una persona etiquetaban al perro de Pitbull siendo otra raza.

Por si fuera poco, la prensa rosa entró también en juego, cuando el hijo de Ana Obregón fue atacado por un Rottweiler en el jardín de un chalé al que entraron.

Tras esta “avalancha inaudita” de ataques a personas por parte de perros y la enorme alarma social creada por los medios de comunicación, las autoridades se vieron obligadas a tomar cartas en el asunto. Pero una de las consecuencias de que la alarma social se haya implantado ya en la calle, es que esta no consiente un estudio concienzudo y detallado del problema, para encontrar así la solución más adecuada.